martes, 5 de febrero de 2013

Lo que se salva y lo que no


Gerardo Mindlin (4/3/22 - 4/2/13)


Ocho años atrás le dije
lo de mi embarazo
y mi abuelo Tata se llenó de cosas
que no pudo nombrar
y me agarró la cara con las dos manos 
y me dio 
un áspero beso en la boca. 

Ese beso 
(un sello atávico
indeleble:
un destino)
es lo que me queda ahora. 

Todo lo demás murió esta tarde. 

5 comentarios:

Garriga dijo...

me parece bellísimo

Alicia Seminara dijo...

Ay, me hiciste llorar. Yo también recuerdo algún beso con barbita incipiente que pinchaba... Y me lo trajiste a la memoria vívidamente. Besos.

Lucas Vargas y Sierra dijo...

Y así queda uno mudo de belleza.

Anónimo dijo...

Qué lindo texto Jose. Me hizo llorar en el escritorio del laburo, ya qué esta semana fue un poco dura. Gracias.
Un abrazo,

Lucía.

José Ignacio Irazusta dijo...

Gracias.